Nosotros

¿Por qué somos El Coroto?

Cuenta el escritor Francisco Suniaga en su novela “El pasajero de Truman” -la cual relata uno de los momentos quizá más dramáticos de nuestra historia política venezolana y cuyo evento sin duda cambió para siempre la historia de este país- que el Dr. Diógenes Escalante, el caballero que se perfilaba a suceder a Isaías Medina Angarita en la primera magistratura de la nación, sostenía una conversación con su amigo el diplomático británico Lord Ashworth en la cual le contaba que en la ciudad de Caracas una vez sobrevenido el rumor sobre la posible asunción de alguien a un cargo de alta importancia el teléfono de la casa comenzaba a sonar repetidamente, por lo cual él llegaba a la conclusión que “mientras más sonaran, más cerca se estaba del coroto.”

Así pues, prosigue el escritor margariteño en su relato señalando, desde luego, que el amigo inglés del Dr. Escalante no pudo entender la acepción dada para esa palabra tan nuestra, con lo cual ironizó sobre tal forma de expresión que: “Jamás habría pensado el pintor Corot que, gracias a un dictador del siglo XIX, aficionado a la pintura, su nombre se iba a convertir en Venezuela en una palabra que servía para denominar cualquier cosa, desde un cazo de cocina hasta la silla presidencial…”

Visto de esta forma no es raro pensar que la política de este, nuestro país, ya no sólo use semejante forma lingüística para designar a sus altas esferas sino además tiene su propia morfología en la acción. Venezuela está fuera de cualquier mapa cartesiano para comprender lo que sucede. Muchas veces lo que en cualquier país del mundo es normal -como ver a un político opositor yendo a casa presidencial a conversar con el jefe de gobierno- aquí resulta un hito casi misterioso. Y son estos hechos los que permiten apreciar que el terreno del ejercicio y la pugna por el poder sea tan llamativo.

Entender este país no es tarea fácil. Tal vez se deba esto a aquellos que conforman su fauna política. Así el poder tiene sus cosas, las cuales a su vez tienen su espacio en esta iniciativa de aquellos que creemos tener algo para aportar, no tanto a quienes la protagonizan, porque vaya que si hay políticos que le restan sobremanera importancia a la opinión pública son los nuestros, pero sí para quienes desde el espacio cívico y ciudadano necesitan no sólo información, sino apreciación de los posibles escenarios que afectan nuestra vida y que precisamos saber para afrontarla y tomar decisiones. Pero además este espacio busca hacer propuestas, llegar a aquellos qué tienen algo para decir, qué tienen algo para enseñar y compartir con todos quienes soñamos con un día tener un país algo más normal, al menos.

Mientras tanto, seremos el canal de su confianza para comprender a Las Cosas del Poder.