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Manual de utilidad para lidiar con el chavista de afuera

Este manual pudiese ser más largo pero su finalidad no es abrumar al lector, sino brindarle datos útiles al inmigrante opositor que desea debatir con los extranjeros chavistas su obstinada admiración por un régimen que solo conocen de manera indirecta

Tomando en cuenta, pues, tantas otras consideraciones nace este “Manual de utilidad para lidiar con el chavista extranjero”, ventajoso para tratar de explicar a aquel individuo que, solo conociendo la parte teórica/utópica del chavismo y en absoluto desconocimiento del contexto venezolano actual, trata de rebatir las razones del inmigrante venezolano defendiendo un Gobierno cuyas políticas no ha vivido ni padecido.

El primero de esos argumentos es considerar que “La Oposición de Venezuela es exclusivamente de ‘derecha'”: En realidad la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es una coalición de partidos opositores integrada por partidos del período democrático pre-Chávez más cercanos a la social-democracia (AD) Y social-cristianismo (COPEI), así como nuevos partidos -entre ellos Primero Justicia y Voluntad Popular- que son más proximos a la Centro-Izquierda, de los cuales solo el movimiento Vente Venezuela tendría una aproximación a la Centro-Derecha. La realidad es que, catalogarlos de “derecha” solo busca homogeneizar a aquellos contrarios a la Revolución Bolivariana en un abstracto fácil de criticar y atacar, cuando, en la práctica estos partidos han estado más cerca del paternalismo que del libre mercado; por lo que la oposición está se encuentra más próxima de la izquierda como espectro ideológico de lo que le gusta admitir al chavismo –y algunos opositores.

El chavista extranjero también tiene la costumbre de enarbolar “El talante democrático de Chávez y de sus victorias electorales”: es cierto que el fallecido expresidente Chávez fue un líder carismático que ganó casi todos los comicios electorales habidos durante su gestión, pero también lo es que dichas victorias eran, parcialmente, fruto del gran control mediático del gobierno, el ventajismo electoral y el uso de recursos del Estado para la financiación del partido de gobierno. Más allá de esto, el fallecido expresidente fue un tirano personalista que sometiendo a los demás poderes públicos bajo su control y arbitrio pretendió invadir todos los espacios públicos y privados del venezolano con su imagen y pensamiento. Casos como el de la Lista Tascón -que fue la filtración oficial de los solicitantes del Referéndum Revocatorio en el año 2004, ocasionando con ello despidos, agravio y negación de ayudas estatales a los firmantes del recurso estipulado en la Constitución-; el caso de la Jueza María Lourdes Afiuni, privada de libertad por orden directa del presidente en Cadena Nacional, y que fue víctima de tortura que incluyen violaciones sexuales; las expropiaciones ilegales y arbitrarias a la propiedad privada; la filtración de llamadas telefónicas en programas de tv del Estado para desacreditar a la oposición –circunstancia prohibida en la Constitución en su Art 48-.  Así pues, la gestión tiránica del fallecido expresidente se puede resumir en una frase suya emitida el 3-12-2001 en TV: “Yo soy la ley, yo soy el Estado”.

Una de las maneras en que el chavista extranjero busca victimizar al Gobierno Bolivariano es alegando que “En Venezuela los medios de comunicación los domina la Oposición”, pero el caso de RADIO CARACAS TELEVISIÓN (RCTV) -uno de los canales más críticos del gobierno al cual no le fue renovada su licencia en el año 2007- demuestra la motivación de los canales privados de Tv en Venezuela para someterse a la autocensura, donde es usual no encontrar anuncios noticiosos sobre las protestas que se dan en todo el país. El Gobierno Bolivariano se encarga de silenciar medios de comunicación adversos mediante controles administrativos y multas extraordinarias que emite la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL); o mediante la imposibilidad de adquirir divisas para la importación de papel periódico; de igual forma, la compra de canales (Globovisión) o diarios (Ultimas Noticias) por parte de oficialistas que amasaron enormes fortunas en pocos años, es otra manera de silenciar medios adversos. Como se ha mencionado, el gobierno también cuenta con canales a nivel internacional como TeleSur, o RT que se encargan de ser su caja de resonancia propagandística, mientras que a nivel nacional posee canales como VTV, TVFANB, TVes, y ANTV. Aunque todos estos son canales del Estado, son utilizados exclusivamente con propósitos partidistas que benefician al gobierno. Cabe señalar que ANTV fue creado para transmitir información relacionada al ámbito legislativo, (siendo usado también para la propaganda del gobierno)  pero al ganar la oposición las elecciones parlamentarias de 2015, el canal fue desmantelado para ser exclusivamente de uso chavista. Esto demuestra la mentira a nivel internacional sobre la realidad comunicacional de Venezuela.

Por otra parte, es común escuchar a los extranjeros chavistas que sentencian cómo “Chávez fue un preso político de la oligarquía”: Falso. Un militar –teniente coronel- confeso en realizar un golpe de Estado contra un gobierno legítimamente electo es responsable del crimen, en Venezuela y en cualquier país del mundo. Acá es válido mencionar que Hugo Chávez gozó de todos los privilegios que la ley le otorgaba como privado de libertad, entre estos, visitas regulares tanto de familiares como de cualquier medio público o privado que quisiera entrevistarlo. Garantía que le es negada a los presos políticos actuales.

El extranjero chavista querrá mencionar a “La derecha golpista del 11 de abril de 2002”: El Golpe de Estado del 11 de Abril, fue un acto realizado por el alto mando militar del fallecido expresidente Chávez, que inició cuando se negaron a reprimir las protestas callejeras con armas de guerra. Presionando al presidente para que renunciara deciden nombrar como presidente a un civil opositor que eliminó los poderes públicos legitimados por la mayoría chavista en elecciones. Este golpe de Estado de abril fue tan nefasto para la Republica venezolana como el del 4 de febrero, la única diferencia radica en los actores activos y pasivos de cada uno. Ya que no hay golpes buenos ni malos, satanizar el 11 de abril pero beatificar el 4 de febrero es una muestra de ignorancia donde las haya.

Por otra parte, existe un punto incómodo para el chavista extranjero, generalmente ignorado por desconocimiento del contexto socio-histórico-político u omitido por la dificultad de su defensa, y es que en Venezuela existe un gobierno militar-militarista: Esto quiere decir que los militares no solo detentan el poder político, también la administración del Gobierno. El fallecido expresidente Chávez incluyó desde un principio a las Fuerzas Armadas del país en el proyecto Bolivariano. La nueva constitución les otorgó el derecho al voto, pero no al proselitismo político, muchos de los militares alzados en el fallido Golpe de Estado del 4-02-92 poseen Ministerios, Alcaldías o Gobernaciones. Ministros militares en el país desobedecen la Constitución catalogándose como “Soldados bolivarianos, decididos y convencidos de seguir construyendo la Patria Socialista” en una clara alusión al partido de gobierno. Este partidismo por parte las Fuerzas Armadas deja en un estado de indefensión al civil contrario al régimen Bolivariano, y da pie a abusos, represión, corrupción, y control total de las instituciones del Estado por parte del estamento militar. Actualmente los detenidos, en el marco de las protestas que ocurren en todo el país, son imputados y procesados en tribunales militares, lo que constituye una violación internacionales en Derechos Humanos ratificados por la Republica. Diversos intelectuales venezolanos describen al chavismo como una corriente militar que se une a sectores mínimos de la vieja izquierda radical venezolana para una repartición equitativa del poder, en donde serían los civiles la cara visible del Gobierno pero los militares la fuerza no solo punitiva sino también los administradores de las áreas de mayor importancia nacional.

Este manual pudiese ser más largo pero su finalidad no es abrumar al lector, sino brindarle datos útiles al inmigrante opositor que desea debatir con los extranjeros chavistas su obstinada admiración por un régimen que solo conocen de manera indirecta.

Ese extranjero chavista es probablemente el mismo que califica de golpe de Estado la destitución de la presidenta Dilma Rouseff por el parlamento brasileño, condena la corrupción del Partido Popular (PP) en España y deplora la brutalidad de los Carabineros en Chile contra los estudiantes en las protestas por mejores condiciones educativas; pero que a su vez no es capaz de condenar el golpe dado a la AN en Venezuela de mayoría opositora, ni la corrupción de altos jerarcas del chavismo, o la represión salvaje y los asesinatos de estudiantes en Venezuela por parte de las fuerzas de seguridad del Estado -así como por fuerzas paramilitares del chavismo (colectivos)- entre cuyas razones de protesta se incluye la lamentable situación de las universidades venezolanas -cada vez más disminuidas por presupuestos insuficientes, escases de cuadros profesorales adecuados e inseguridad personal y jurídica.

Ante la ignorancia atrevida, o la descarada omisión de la tragedia venezolana frente a la de otros contextos, resultará siempre útil tener en cuenta estos argumentos, entre otros, para al menos responder y sembrar un ápice de realidad, en quien no desea más que mantenerse a la sombra de una idea ya gastada.

@Luis262

Acerca del autor

Luis Manuel Cárdenas

Luis Manuel Cárdenas

Abogado de la Universidad Católica del Táchira. Colaborador de Milk Magazine. Estudioso de la historia política venezolana.