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Luis Vicente León: “Probablemente no haya ninguna elección en 2017”

Un mareo generalizado parece haber invadido el país con la llegada del 2017. Este año se han multiplicado las preguntas, al tiempo que las respuestas oportunas resultan un insumo escaso. El país está desorientado.

Luis Vicente León, economista y presidente de la firma Datanálisis, habla sin pretensión de causar simpatía, la complejidad del país no deja espacios para los guiños cómplices. Trata de dar luces, esgrime hipótesis y dibuja los posibles caminos que pudiera tomar esta crisis profunda. En sus palabras el mareo encuentra reparo.

Elecciones regionales, condiciones para un proceso de negociación efectivo, proyecciones económicas, todo amalgamado bajo la posibilidad de una transición política; fueron los temas desentrañados por León en su conversación con el equipo de El Coroto. Aquí sus cinco respuestas claves para entender lo que está pasando y podría pasar en los próximos meses en Venezuela.

1. Entendiendo que la política no se puede proyectar de manera lineal. ¿Hoy estamos más cerca o más lejos de la transición que en 2016?

Las transiciones no ocurren como la adolescencia o la vejez que llegan o se van porque pasa el tiempo. Los procesos de transición suceden porque se construyen, porque hay una acción política y social que te lleva a la búsqueda de un cambio. La verdad, si se evalúa desde el punto de vista empírico, nosotros no hemos estado tan cerca de un proceso de transición, ni siquiera en los momentos más activos cuando la sociedad ha participado y buscado cambios políticos y elecciones, ni en esos momentos hemos estado tan cerca, ha sido más perceptual que real. Para que los procesos de transición pacífica ocurran se requieren dos cosas, primero analizar el costo de salida del gobierno que se pretende cambiar, y la segunda variable es el costo del gobierno de bloquear ese proceso de cambio.

Si se chequea el costo de salida del gobierno en los últimos años, este ha sido infinito. Si planteas el escenario de una elección que el gobierno evidentemente perdería, la revolución y sus actores estarían en serios aprietos, por lo menos se sentirán en peligro, y más cuando hay personas dentro de la oposición que piensan que hay que buscar la salida del gobierno para luego castigarlos, perseguirlos y destruirlos. Esas posiciones bloquean la transición.

No estoy debatiendo temas de justicias, sino hablando desde el escenario pragmático de la política y en ese terreno entre más amenaces al chavismo de su destrucción, luego de su derrota en una elección, hay menos posibilidades de que esto ocurra, porque al final del día le estas diciendo a alguien dame tu cabeza en este momento, y él te va a decir a cambio de qué. Si tu posición es su cabeza y ya, pues seguro el gobierno preferirá pelear.

2. Entonces si la transición pasa fundamentalmente por un proceso de negociación con el contrario y, como usted lo dijo, el error de la MUD no fue sentarse a dialogar con el gobierno sino la manera en que lo hizo. ¿Cómo cree usted que la oposición pueda generar condiciones que le sean favorables para retomar ese camino de negociación?

Un tema central para responder esa pregunta es el costo que tiene que asumir el gobierno en caso de bloquear una elección. El problema principal de la oposición es que si bien el gobierno tiene un costo de salida muy alto, su costo de bloquear la elección es dramáticamente bajo. No hay prácticamente costos por haber bloqueado el referéndum revocatorio o haber tirado a la basura las elecciones regionales, es más, no estamos seguros de cuál sería el costo de tirar una elección presidencial, esos costos no están sobre la mesa.

Siempre vale la pena dialogar, siempre vale la pena negociar políticamente para evitar el conflicto, la guerra, las muertes; pero cuando hablamos de condiciones el tema es más complejo, están dadas las condiciones de necesidad, pero no están dadas las condiciones para que esas partes tengan un diálogo productivo. En una negociación política deben existir dos partes con poder, si no es así la negociación no va para ningún lado. Se debe tener algo que dar para poder recibir, si tú no tienes poder para presionar a tu adversario, las posibilidades de tener éxito son nulas y ahí estuvo el problema de la negociación que se tuvo el año pasado. No es que no hubiera buena intención, la oposición tuvo las mejores intenciones del mundo pero no tenía nada que obligara al gobierno a consentir sus demandas.

Se deben buscar las fuerzas que te van a permitir esa negociación y eso exige que la población esté defendiéndose y exigiendo sus derechos, que esté participando, que la comunidad internacional no acepte un gobierno que no quiera someterse a elecciones, es decir que haya una combinación de factores que obligue al gobierno a ceder, de otra manera la negociación no va a ocurrir correctamente.

3. Entonces… ¿Habrá elecciones en 2017?

Si yo tuviera que poner el peso en lo que se necesita analizar para construir los escenarios futuros en este momento, me interesa más lo que va a hacer el gobierno que lo que intente la oposición, y lo digo porque hoy es el gobierno quien tiene la fuerza real, paradójicamente con una oposición que es más fuerte, que es mayoría, que no perdería una elección, que tendría todas las condiciones para forzar los cambios. Pero la realidad es que la oposición está fracturada y no tiene un liderazgo sólido que nos permita ser optimistas sobre su posibilidad de presionar al chavismo.

El gobierno está claro que necesita una elección pero también necesita estar seguro de que la va a ganar, entonces tratará desesperadamente construir su ruta electoral e intentará controlar el proceso. Esto nos lleva a plantear la hipótesis de que no va a haber ninguna elección en 2017 con costos tan bajos para la posibilidad de bloquear la elección. Lo máximo que podremos ver es una mega elección a finales de 2018, la cual podría el gobierno anunciar desde ya.

4. Cambiando al otro frente de la crisis. Ha habido proyecciones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que hablan de una posible inflación en Venezuela para el 2017 de alrededor de 1500% y una contracción del Producto Interno Bruto del 4,7%. ¿Usted cree que esto va a pasar o ve al gobierno tomando algunas medidas que puedan solventar esta situación?

Yo diría que ambas cosas son posibles, los números de inflación van a ser elevados sin importar lo que pase, ya no hay tiempo para que los correctivos adecuados detengan una inflación relevante este año. Pero no coincido con las proyecciones del FMI sobre una inflación superior al 1500%, no porque yo crea que la economía va a mejorar, sino por los niveles de caída tan fuertes en la capacidad de compra del consumidor.

El problema entonces es distinto al de años anteriores, cuando no había productos que comprar porque estaban escasos, tú querías un carro y no había carros, tú querías comida y no había comida, no había quien trajera la mercancía con dólares oficiales. En este momento no tenemos problemas de abastecimiento en casi ningún rubro relevante, excepto los que están sometidos a controles de precio.

Ahora, el problema es cuánto cuestan los productos, el problema es el precio tan elevado de los mismos, la capacidad de compra del venezolano no te permite que haya una demanda acelerada, ya no es que no hay productos sino que no hay compradores y si no hay compradores la posibilidad de crecimiento de los precios está restringida. Yo creo que vamos a tener una inflación muy alta pero equivalente a la del año pasado, una inflación entre 400% y 600%, la cual igual es espantosa.

Apostaría más rápido a que habrá un cambio en la economía, que por la posibilidad de un cambio político. Creo esto básicamente porque lo que presiona esos cambios es la crisis que está hoy en la cara de todos los venezolanos y por otro lado en materia política lo que presiona la transición es un sector mayoritario con muchas ganas de cambio pero que está muy desorganizado.

5. ¿Podría el panorama económico hacer tambalear al gobierno?, ya que las variables políticas parecen no estar haciéndolo.

Hay un sobredimensionamiento de esa percepción que dibuja que cuando hay una gran crisis económica se produce como consecuencia directa un cambio político, la gente proyecta un escenario donde se le mete “hulk”, se revela y cambia el gobierno. Eso es un mito, eso no es verdad. Si tú chequeas la historia lo que puedes probar es una correlación entre las crisis y las derrotas electorales de un gobierno, la derrota sí está clara si el gobierno en medio de esta crisis va a una elección, pero de ahí a que una crisis severa produzca un cambio no electoral hay un trecho muy largo. Si miras lo que ocurrió en China donde en plena revolución murieron 50 millones de personas o 60 millones en Rusia, la avitaminosis que afectaba a los cubanos, o las muertes desesperantes en Irán, te darás cuenta que sus gobiernos aún están ahí.

Lo que quiero decir es que la gente ve como una consecuencia natural la salida de gobierno porque la economía está mal y cuando miras los grandes procesos revolucionarios en realidad no ha sido así, habrá algún caso tal vez, pero no es una correlación obvia. Las condiciones para la transición se tienen que construir.