5x5

Thays Peñalver: “Estos militares no están preparados para administrar absolutamente nada”

Thays Peñalver es abogada, profesora universitaria y una de las articulistas de prensa más leídas y respetadas de Venezuela. Su reciente libro -que ha causado un sonoro revuelo en el país y fuera de éste- comienza y finaliza con Fidel Castro apareciendo en la escena principal, para lo que la elucubración es pertinente sobre si es posible que éste influenciara a Chávez o más bien haya sido el Teniente Coronel quien se inspiró en la hazaña del poder acumulado por el primero e intentó algo nuevo. Peñalver afirma con energía: Fidel pretendía cosas muy puntuales de Chávez, según su plan inicial,  pero sus peticiones fueron superadas y los nuevos regentes de Caracas se desbocaron entregándole a un país entero.

Nuestra invitada a este 5X5 responde:

1. En su libro La Conspiración de los 12 Golpes (La Hoja del Norte, 2015), usted habla que prácticamente la democracia venezolana no tuvo una época de paz respecto a los militares puesto que éstos -a quien califica de “políticos armados”- en el período democrático se dedicaron a diseñar argucias para la conquista del poder; con Hugo Chávez, se consumó lo anterior y ahora bajo Maduro, ¿ha habido un traslado de poder hacia la Fuerza Armada?

Los venezolanos deben saber que el día en que se eligió a Hugo Chávez, quienes votaron por él, le respaldaron y apoyaron, estaban asesinando junto con su persona a la democracia. Esto debe conocerse y registrarse para la historia y el futuro de cuando volvamos a tener país, las generaciones que rescaten a Venezuela deben estar vigilantes, día a día. Hay una buena parte de nosotros que aún siente una devoción absurda y muy atrasada hacia lo militar; éstos han de estar en sus cuarteles ocupándose de lo inherente a su profesión, respetando y acatando el mandato constitucional.

Que los militares hayan tomado por asalto durante los últimos diecisiete años se transfigura en este presente donde el país sufre una destrucción rampante, en quiebra técnica gracias al despilfarro que nos ha conducido a no conseguir alimentos –entre otras causas por la rosca importadora del régimen y el cerco a la producción nacional-, hoy mueren compatriotas por la carencia de medicinas –por culpa del monopolio gubernamental sobre las divisas que deberían alimentar a los laboratorios-, etc. El presente es la carta más clara de lo que puede venir tras la acción de una izquierda decimonónica y atrasada como la que opera aquí en conjunto con unos militares que creen que el país como botín les pertenece.

2. A su parecer, Hugo Chávez y su logia militar lograron controlar a la economía  N° 25 del mundo para 1999, posterior a ello, la renta petrolera recibida en el período 1999-2014 fue en cifras muy alta en comparación con los ingresos de los países vecinos; sobre esta base, miembros de la Fuerza Armada ostentan hoy un portentoso poder político real –controlan gobernaciones y ministerios- y algunos conforman grupos económicos consolidados; el Presidente Maduro recién creó la Compañía Petrolera y Minera militar, ¿qué puede significar esto de cara a un gobierno de transición democrática?

Con la entrega de los asuntos petroleros y mineros a la Fuerza Armada, así como de once empresas más en los últimos días –además del patrimonio que ya han adquirido como un Banco, una Aseguradora, una ciudad como Fuerte Tiuna y hasta un canal de televisión-, además de que a algunos de sus jerarcas los están buscando en el mundo para rendir cuentas ante la justicia internacional… no sé si en el día de mañana ellos quieran sumarse a una transición de civiles, si es que vamos a una transición porque observo que los pasos conducentes a un cambio de tal envergadura van un poco tarde.

Todo lo que le entregaron a los militares está en quiebra. Si los venezolanos ponemos el ojo en detallar las memorias y cuentas del Ministerio de la Defensa, sus asignaciones presupuestarias, el balance de hoy de todo lo que éstos han tocado ha sido un fracaso. Estos militares no están preparados para administrar absolutamente nada, ni siquiera a la propia corporación castrense.

3. Juguemos a dibujar dos escenarios: en el primero es muy parecido al de Cuba donde la Fuerza Armada controla directamente a las empresas estatales que tienen convenios con multinacionales en un entorno de dictadura plena, en el segundo, nuestra renta petrolera menguante es insuficiente para saciar las apetencias de los “políticos armados”, lo que pudiera devenir en una ruptura en la coalición que soporta actualmente a Maduro. ¿Cuál de ambos escenarios te parece más probable?

No me atrevo a plantear escenarios. El de Cuba no es factible porque hemos empezado a rescatar a la democracia con la conquista de la Asamblea Nacional con la importancia de aferrarnos a ella debido a lo que representan 112 diputados y las exigencia histórica que estos representantes democráticos tienen con los ciudadanos y de nosotros hacia ellos. Desde la óptica militar, los uniformados tienen dos salidas ante la crisis actual: o asumen su rol que les manda la Constitución como punto de equilibrio para sostener la democracia o el rol que Maduro les está imponiendo como dueños de Venezuela.

Hay que recordarles que nada es eterno. Hoy estamos como en 1930 gracias a eso. La Fuerza Armada se ha vuelto una caja negra, nadie sabe qué sucede allí salvo ellos mismos. Sin embargo, éstos tienen familia, todos estamos desesperados por las colas para comprar lo poco que se consigue; creo que la base militar sufre lo que la mayoría padece y deben entender que no estamos ni bien ni parece que el modelo chavista tenga futuro. Los venezolanos estamos decididos a tomar cualquier camino democrático para zafar el nudo que nos ha atado a esta debacle, el gobierno debe ser de civiles, y, los militares que les gusta la política les digo: abandonen los cuarteles y salgan al ruedo y compitan en igualdad de condiciones con los políticos civiles.

4. Dra. Peñalver, según su apreciación la Fuerza Armada es un partido que toma partido cuando los civiles han resuelto el juego. En su libro narra sucintamente que los hombres de verde oliva no se hallaban –como parecía- bajo el dominio civil, inclusive se lograron anidar grupos conspirativos de derecha o de extrema izquierda que aprovecharon tensiones del sistema para aflorar. En este momento de la crisis más aguda de la historia nacional, luce peculiar que persista en la población una ansiedad de que exista una solución militar para salir de un régimen militarizado, ¿a qué se debe esto?

Es sorprendente nuestro nivel de retraso político. Hay una debilidad de los civiles hacia el militar, como si éstos no hubiesen demostrado históricamente cómo es su participación cuando alcanzan el gobierno, tal como aconteció desde que el Teniente Coronel Chávez tomó el poder. Quizás aún no haya una relación de identidad plena con el gobierno civil. Estamos a mediados del siglo XX, todavía. Venezuela fue un país pionero en la democracia en América Latina, mientras la región estaba rodeada de dictaduras militares nosotros disfrutábamos de un oasis democrático civilista. La democracia costó sangre, vidas y la libertad de muchos, pero fallas de visión en el liderazgo del pasado no supo tomar el relevo necesario.

Las grandes naciones tienden a ser democráticas, no regímenes militares. Mientras los venezolanos no añoremos la democracia, no entendamos los beneficios de un sistema de libertades y no confiemos en que todo esto es una actitud de vida, el ser demócratas por convicción, vamos a estar siempre dependiendo de una “ayuda” o “protección” militar que en estos tiempos es francamente absurda.

5. Su ópera prima ya se vende en su segunda edición y quizás la atracción del público sea que usted desnuda al rey, a Hugo Chávez, donde pudo cotejar el relato de sus casi infinitas alocuciones presidenciales con la historia real vista desde la evidencia de los hechos narrados por sus compañeros y la gente que le rodeó desde que era un cadete de la Academia Militar. Ese personaje parece ser alguien con mucha suerte, también un advenedizo que aprovecha la coyuntura y se encumbra; a veces parece una narrativa de la ficción y no de realidad. El ahora “Comandante Supremo” según su investigación era más de barro que del Olimpo de los inmortales, entonces, ¿quién fue el “líder de la revolución”?

Hugo Chávez era un impostor. El tema del libro es que me tomé la tarea de escuchar todo lo que dejó dicho. El pez muere por la boca; si bien, le funcionó hablar por horas interminables por los medios, al final ese mismo instrumento me sirvió para demostrar lo que al final de sus días cuando ya se acercaba a la muerte, comenzó a desmentirse a sí mismo. Ésa es la importancia de esta obra, que hice para que no quede ninguna arista para nuestro futuro, para que en el futuro a nadie se le ocurra mentar que Chávez fue una gran cosa, cuando él mismo se desnuda, desmiente y desdice como militar y demuestra cómo fue su vida nada respetable como profesional de las armas. Entonces, no queda espacio más para la mentira, ya que describo que el tipo se inventó un alter ego que ejerció con su formidable histrionismo para lograr sus objetivos.

¿Qué si Chávez tuvo suerte? Sí, no tuvo quien le plantara cara ni desde la oposición a sus farsas o desde la sociedad que condenara su absolución golpista –como hicieron en España con el militar que estuvo catorce años presos y hoy nadie le recuerda-. Recuerdo también que le ayudaron y mucho, la clase política –a la que él quería derrotar- clamaba a los cuatro vientos que querían un militar salvador, les llamaron a los felones “ángeles alados”. Tuvo mucha suerte, le llevaron ahí y como fue una persona sin escrúpulos y sin principios, hizo lo que se le antojó, aparte de que nos despreciaba profundamente como venezolanos y también a la propia Fuerza Armada, dejándonos esta huella de Atila como su herencia. Repito, no sólo desnudé al personaje, sino que le “ayudé” a evidenciar lo dicho por sí mismo.