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Benigno Alarcón: ​“Maduro no tiene la autonomía ni para negociar su propia renuncia”

Cuando la palabra “transición” se dibuja como la categoría rápida de definición de la coyuntura política que vive Venezuela, el Director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, explica que aunque estemos en un momento de crisis, esto no necesariamente es sinónimo de que haya una transición, pues esta implicaría que los que están en el gobierno salgan y entren otros que van a manejar el poder con otras reglas distintas.

Benigno Alarcón es Abogado, y cuenta con estudios de postgrado en el área de Seguridad y Defensa, del Derecho Económico y la Administración Pública; sin embargo al momento de pensar el país se encarga de traer categorías politológicas, que usa como instrumentos pedagógicos para tratar de aclarar un panorama signado por la ingobernabilidad y la incertidumbre.

Alarcón, quien conversó con Manuel Roa y Wolfgang Rojas, apuesta por lo político para destrabar el choque institucional, habla del poco margen de maniobra que tiene hoy el gobierno y de las posibilidades de desenlace de la crisis que pareciera invadir todas las dimensiones de la sociedad venezolana, todo esto en 5 respuestas claves.

1. En una de sus “Cartas del Director” publicada en PolÍtika UCAB, usted expresó que no hay salida institucional sin cambios en las reglas y en las relaciones de poder entre las instituciones, entonces ¿con la relación de poder que existe hoy no es factible una transición institucional a través del referéndum revocatorio?

Cuando tú hablas de transición, hay que entender que no hay transición sin cambios de actores y cambio de reglas, y una transición es básicamente eso, mucha gente dice que estamos en un momento de transición y eso no es necesariamente cierto, si tú vas a entender la transición en el sentido estricto, esta implicaría básicamente que los que están en el gobierno salen y entran otros que van a manejar el poder con otras reglas distintas, estamos en un momento de crisis pero este no necesariamente produce una transición.

Un régimen híbrido como el de Venezuela, se agota, y se agota al igual que se agotan los gobiernos democráticos, llega un momento en el que tú no puedes ser reelegido, bien porque la gente se cansó, porque la gente quiere un cambio, porque no cubriste las expectativas que la gente tenía, o por las razones que sea, aquí básicamente las dos razones por las que el piso político del gobierno se termina de deteriorar, uno es porque desaparece el líder carismático, desaparece Hugo Chávez, pero después también porque pierdes tu ventaja competitiva en lo clientelar, el gobierno deja de tener dinero y no puede dar muchas cosas de las que daba anteriormente.  Antes había un grupo de electores que se mantenía leal a la figura carismática de Chávez y había un grupo de electores que estaba por razones mucho más pragmáticas; las dos cosas desaparecen, pero en los gobiernos democráticos cuando se acaba el piso electoral vas a una elección y vienen otros, la alternabilidad es una característica de la democracia, pero cuando estás en un gobierno no democrático como es el caso de Venezuela, porque los regímenes híbridos no son democracias con problemas sino son autoritarismos que se visten o tratan de vestirse de democracia para ganar legitimidad.

Estos sistemas se tornan comunes después de la Guerra Fría y de la caída del Muro de Berlín, porque los gobiernos autoritarios empezaron a aprender que ya no podían jugar con las mismas reglas de juego, y que se arriesgaban a golpes internos o revoluciones internas que terminaran con ellos, o alguna presión internacional intensa que los pusiera en problemas, Chávez entendió eso, no sé si por lecturas propias o por consejos de otros, entendió que el autoritarismo no podía llevarse bajo las mismas reglas de juego, y por lo tanto quiso implementar un régimen híbrido, y estos cuando pierden el piso electoral, deciden entre negociar una transición con quienes van a ganarles una elección, y eso implica negociar impunidad, negociar potabilidad política, o se autocratizan y esto implica tratar de mantener el poder por una vía distinta a la electoral, entonces empiezan a encerrarse, y si mantienen la vía electoral, lo hacen con muchos problemas, con muchas deformaciones, con mucha inequidad, o sencillamente eliminan los procesos electorales, el mundo ha visto de todo, nosotros hoy vemos que el gobierno no camina hacia una transición, sino a un proceso de mayor autocratización, vemos el cambio de las reglas electorales, vemos la deformación en la reinterpretación de todos sus reglamentos electorales, vemos la negativa a aceptar ir a un proceso electoral y vemos como la represión va en aumento.

Entonces, la MUD está arando en el mar al promover una salida electoral a esta crisis.

No necesariamente. Salir de regímenes híbridos a través de medios institucionales sí es factible y hay algunos casos muy recientes, el tema del triunfo de la Asamblea Nacional en diciembre, apunta a que es posible ganar incluso con todos estos problemas, y no es el único caso, tú tienes por ejemplo a Birmania, donde la oposición acaba de ganar un proceso electoral con un régimen dictatorial bastante más duro que el de Venezuela, tienes el caso de Sri Lanka, el caso de Nigeria; pero si me dices que la vía institucional únicamente puede resolver el problema, ahí la respuesta es negativa, tiene que ser acompañada de presión y estamos hablando de presión de calle, es un tema donde hay dos variables que son fundamentales,  costo de represión y costo de tolerancia, variables que no las inventé yo, sino el politólogo Roberth Dahl, y este dice que las transiciones son posibles, cuando los costos de represión superan a los costos de tolerancia, justamente en un proceso de transición por la vía institucional entra de por medio un proceso de negociación, la gente solamente negocia cuando no puede conseguir lo que quiere por otros medios, y eso es un tema que hay que tener muy claro.

¿El gobierno necesita negociar hoy? Pareciera que todavía no ¿Por qué trata de negociar? Para reducir ciertas tensiones: la internacional, la interna que le da la oposición a través de algunas movilizaciones; entonces trata de bajar esas presiones y posiblemente hacer un intercambio de barajitas, escoge regionales o revocatorio, eso pudiera estar pasando, pero el gobierno todavía no ha llegado al punto donde su propia supervivencia dependa de un proceso de negociación, porque todavía los niveles de represión son manejables hasta cierto punto, cuando tú tienes un gobierno tan aferrado al poder eso te indica que sus costos de tolerancia son altísimos, eso hace muy difícil que los costos de represión sean más bajos que los de tolerancia, si nosotros no somos capaces de elevar los costos de represión aquí no hay negociación, y una salida institucional implica un proceso de negociación, porque ya sea un revocatorio, una elección presidencial, estas salidas implicarían unos acuerdos mínimos, aunque sea para respetar resultados electorales, aunque sea para activar el proceso, pero hace falta unos acuerdos mínimos, y si ellos sienten que es más barato reprimir que llegar a esos acuerdos, entonces esto no va a pasar.

2. Ahora bien, los números son los números, el nivel de reservas líquidas va por debajo de los 200 millones de dólares, el gobierno ha estado vendiendo las “joyas de la abuela”, no hay en el corto plazo envío internacional de alimentos, envío foráneo de medicinas y la situación se va a agravar, lo que haría que la movilización popular sea mayor, lo que podría superar al gobierno tarde o temprano -porque sin dinero no tienes margen de maniobra- y éste se vea obligado a negociar;en este escenario uno ve que hay voceros del gobierno que hablan del diálogo y otros que parecieran radicalizarse, ¿el chavismo está realmente fracturado o todo es parte de un plan?

Eso es más especulativo que otra cosa porque no estamos dentro del chavismo, ahora las señales indican que hay fracturas, no creo que sea parte de un plan o parte de un show, cosa que además es normal, pues las fracturas no son desde que murió Chávez, las fracturas vienen desde antes, recodemos que el 4 de febrero de 1992 comienza un proyecto militar, el juramento de El samán de Güere, todo lo que se había producido en pensamiento, en plan, en estrategia alrededor del 4F, que es un movimiento que tiene una identidad propia, entonces cuando Chávez llega al poder, este no sigue adelante con el 4F, Chávez se aparta y desarrolla su propio proyecto que va mucho más de la mano de Cuba que de sus compañeros de rebelión de 1992, entonces ahí es donde empiezan las fracturas, las cuales no se hacían tan evidentes, porque la popularidad de Chávez hacía que todos necesitaran estar alrededor de él, ahora en el momento que Chávez muere evidentemente no hay un sol alrededor del cual todo el mundo tenga que orbitar, lo que hace que de alguna manera cada quien pueda moverse con cierto nivel de autonomía, entonces tú ves a ciertos voceros militares retirados hablando de Maduro, eso evidencia que hay un fractura entre el sector civil político que había estado más cerca de Chávez, más identificado con Cuba, y el sector militar más identificado con el sello del 4F y con ese proyecto, el único pegamento entre los dos sectores era la figura de Chávez.

Cuando entras a un momento de crisis se producen otras fracturas; por ejemplo, si eres parte del gobierno pero tienes costo de tolerancia bajo porque no estás siendo acusado de problemas de corrupción, entonces tus posibilidades de negociación ante un eventual cambio político son mucho mayores, entonces vas a preferir un escenario de negociación, pero si eres un individuo que sabes que tu salida del poder puede implicar juicios dentro o fuera del país, persecución política, no vas a estar dispuesto a negociar el poder, entonces ahí hay una fractura, manifiesta,a medida que se vaya profundizando la crisis, evidentemente esa fractura va a ser mucho más evidente, entre los que pueden negociar ese arreglo y los que están imposibilitados para negociar.

3. Al respecto de ese tema de la fractura parecieran surgir fuerzas que estarían de acuerdo en entregar la cabeza de Maduro, pero este pese a ser el Presidente de la República no pareciera ser el líder del “proceso”, en medio de esta pugna que se da dentro de un marco de presión nacional e internacional, ¿Qué nivel de maniobra puede tener Maduro para que los acuerdos de un posible diálogo se cumplan?

Creo que Maduro por todos los compromisos que tiene, por toda la gente que se encuentra alrededor de él y todos los peligros que implica un cambio político en este momento, no tiene la autonomía ni para negociar su propia renuncia; si Maduro en algún momento optara por negociar su propia renuncia, las presiones alrededor de él van a ser tremendas, ¿qué puede terminar pasando, o hacia donde puede apuntar el escenario?, Presionar por el Revocatorio o por cualquier salida, es importante, no porque necesariamente la presión lleve a esas salidas, sino porque la presión puede terminar desembocando en esa o en otra salida, lo que quiero decir con esto es que si la presión del revocatorio se vuelve inimaginable, las posibilidades de que Maduro renuncie o negocie su propia salida, son mucho más altas, ahora, ¿qué carta de negociación puede tener Maduro en este proceso? Si al Presidente lo revocan ya no tiene ninguna capacidad de negociación pero si Maduro no deja llegar al revocatorio y ofrece su propia renuncia puede tener cartas de negociación, que tienen que ver con su impunidad o con cierto control en el gobierno a través de un tercero negociando la vicepresidencia.

Si yo soy Maduro y me pones a mí en tres y dos, te digo muy bien que como el Revocatorio es inevitable, negociemos quién va a ser el próximo Vicepresidente, y yo colocaré a alguien que sea de mi confianza, y trato de pasar la frontera de diciembre. Si me preguntas a mi cual es el escenario más deseable para los que están en el gobierno, es muy fácil de sacarlo, evidentemente, un salida antes de diciembre de Maduro significa una salida de todos los que están el gobierno, una salida posterior a diciembre significa que los que están el gobierno ganan dos años más, 2017 y 2018, que pueden servir para muchas cosas entre esas ganar popularidad, si suben los precios del petróleo, puede servir para colocar una figura potable para que esté a cargo para reposicionarse y para lanzarse en el 2018, o puede servir en el peor de los escenarios, para tener dos años para que pueda negociar impunidad y otras cosas a mi favor, prometiendo que vamos a una elección libre y competitiva, definiendo cómo queda el gobierno, ese es el escenario que luce más evidente del lado del gobierno.

Del lado de la oposición el lado más deseable es tener el revocatorio este año, porque en el caso de no lograrlo, puedes tener costos políticos muy altos, primero como oposición porque generaron una expectativa en la población que no se cumpliría, pero también podría tener un costo muy alto dentro de algunas individualidades que hoy encabezan las encuestas como los liderazgos más aceptados, aquellos que prometieron revocatorio ya, esos son los actores que están en mayores problemas si eso no se logra.

4. Usted dice poner en tres y dos a Maduro y en otra de sus “Cartas del Director” del Centro de Estudios Políticos, usted dice que ante el atasco institucional la Oposición tenía que saber mover muy bien sus fichas en el terreno de lo político, e indudablemente en lo político lo que pareciera perfilarse como una verdad incuestionable es el tema de la movilización y la presión social, pero además de ésta ¿le hace falta a la MUD alguna acción que usted considere que hoy no se está abordando desde lo político y que sea necesaria para movilizar la transición?

Hay cosas que se pueden hacer. Habría que evaluarlas, hemos visto varios ejemplos de ello, antes del CNE dar las planillas, la oposición había convocado una movilización al CNE, pero ese martes en la noche hubo muchos disturbios en el Zulia y en la Guaira, el gobierno sintió que la situación se podía ir de las manos y el CNE decidió entregar las planillas para el Revocatorio, la planilla como ya estamos viendo hoy no garantizaba que hubiera revocatorio pero dieron un paso y lo dieron por la presión, y la oposición tomo una decisión inteligente, tratar de transformar aquello en una movida política, que fue promover el firmazo por el referendo, entonces vimos colas por todas partes de gente firmando por el revocatorio, lo que yo creo es que la oposición tiene que buscar sacar la pelea del Tribunal Supremo de Justicia, sacar la pelea del mismo CNE y tratar de llevarla a un terreno donde pueda ganar, el firmazo lo ganó la Oposición sin lugar a dudas, después volvimos a lo institucional y estamos en un caso otra vez donde podemos perder. ¿Qué más puede hacer la Oposición? Convocar a una movilización importante, significativa, novedosa, masiva, que sea de manera unitaria, y habría que hacerla en vez de manera desconcentrada, convocarla en un solo punto, en un solo lugar para que todo el mundo sepa que la movilización es allí, y para que todo el mundo esté dispuesto a ir, y se pueda disponer de los medios para que las personas vayan.

Otra cosa que podría hacer la Oposición es que ante la negativa del CNE a abrir el proceso de la recolección de firmas del 20% de los electores, la oposición podría probar suerte y decidir recoger el 20% de las firmas sin el CNE, si el CNE las va a desconocer, pues que las desconozca, pero si el domingo 10 de junio un ejemplo, convocas al país a que haga un ejercicio de recoger todas las firmas para llevárselas al CNE, tú te imaginas lo que para el gobierno significaría que en un domingo tu tengas cuatro millones de personas firmando en la calle, eso no lo puedes tapar, eso lo va a ver el mundo entero, esas son las jugadas políticas que le dicen al CNE, no me quieres contar allí, me vas a tener que contar en otro lado, como este tipo de iniciativas pueden haber muchas que tengan un peso político muy importante.

5. Siendo usted una autoridad en materia electoral, ¿qué le responde a estas exposiciones del gobierno que indican que los plazos para la realización del revocatorio este año no dan?, porque pareciera que la oposición no ha dado un pronunciamiento contundente que explique que legalmente el revocatorio sí se puede hacer en 2016.

Los plazos definitivamente dan, lo que pasa es que el objetivo del oficialismo es que los plazos no den, es alargar cada paso del proceso de manera tal que el Revocatorio nunca caiga antes de enero del año que viene y fíjate que en este paso previo, la Constitución te exige que un 20% del registro electoral solicite el revocatorio y punto, el resto es creatividad del CNE, este inventó que se tenían que desarrollar unas asambleas que tenían que constituirse luego en un movimiento que era el que tenía que activar el 20% de las firmas, esto básicamente es una reinterpretación vía reglamento de la norma constitucional, para generar una serie de pasos que complican mucho más el proceso, fíjate que los 5 días después de la recolección de firmas tampoco se respetaron, entonces básicamente los plazos si dan si hubiera voluntad, si hay voluntad hay tiempo.

Algunos han sacado la cuenta de los plazos como Eugenio Martínez -quien trabaja para nosotros- se ha encargado de desarrollar un cronograma tentativo que conllevaría 200 días, pero incluso él ponía los 200 días como plazo máximo, no como plazo mínimo, porque si vas a los mínimos y agilizas el proceso, lo puedes hacer en mucho menos tiempo, pero eso es un tema de voluntad.  Y pareciera que esa voluntad sólo se puede sustituir con la presión interna más que la externa, para que esta haga que el gobierno no pueda evitar un Referéndum Revocatorio. Pero esa movilización no puede cometer los errores de antes, que hicieron a la manifestación violenta, porque tú necesitas hacer que la protesta sea masiva, y la primera regla para lograr la masificación de la protesta es que no sea violenta, porque si la haces violenta lo que haces es elevar tres barreras a la participación, la barrera física, la barrera psicológica, las barrera moral.